Ref. :  000037661
Date :  2014-11-05
Language :  Spanish
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Mensaje de Federico Mayor al VI° Coloquio de Filosofía Política de la AIFP en Lima




Queridos amigos:

De verdad que me gustaría estar hoy en este VI Coloquio Internacional de Filosofía Política que tiene lugar en Lima.

Se avecinan tiempos de cambio. Durante siglos, desde el origen de los tiempos, el poder absoluto masculino ha tenido en sus manos las riendas del destino común. Los seres humanos nacían, vivían y morían en unos cuantos kilómetros cuadrados y eran invisibles, anónimos, atemorizados, silenciosos, obedientes. Espectadores perplejos de lo que acontecía. De vez en cuando, un gran destello iluminaba, normalmente de manera fugaz, espacios de una tierra en buena medida ignota.

Hasta hace muy pocos años y hoy todavía en buena parte de la Tierra, teníamos que ofrecer nuestra propia vida a los designios del poder. No había más voz que la voz del "mando y ordeno". Ahora, desde hace muy pocos años, en esta gran transición de la era rural y urbana a la era digital, por primera vez en la historia, los seres humanos pueden expresarse libremente, pueden manifestar sus opiniones y puntos de vista, pueden participar. Y pueden conocer el mundo en su conjunto, lo que sucede, con descripciones fidedignas. Se van convirtiendo en ciudadanos del mundo, sin exclusiones, sin distinciones. Y lo más relevante, es que la mujer, piedra angular del nuevo mundo que soñamos, incrementa progresivamente, con los valores que le son inherentes y sin actuaciones miméticas, muy lógicas en el tiempo pasado, el crucial papel que le corresponde en la toma de decisiones.

Por fin, la voz del pueblo, de “Nosotros, los pueblos…”, como tan lúcidamente establece la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas. Por fin, ya no espectadores impasibles sino actores y protagonistas. Por fin, es posible que este nuevo poder ciudadano produzca una inflexión de hondo calado en la gravísima situación mundial, porque se ha marginado a las Naciones Unidas, sustituyéndolas por grupos plutocráticos de 6, 7, 8… 20 países y, lo que es todavía peor, se han minusvalorado los “principios democráticos”, que con tanta lucidez establece el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO, sustituyéndolos por las leyes del mercado. Una economía basada en la especulación, la deslocalización productiva y la guerra (3,300 millones de dólares al día en armas y gastos militares al tiempo que mueren de hambre más de 40,000 personas, muchas de ellas niños y niñas de 1 a 5 años de edad), es el balance terrible de esta debacle neoliberal, impuesta en la década de los 80 por los líderes del Partido Republicano de los Estados Unidos.

Cada ser humano único capaz de crear. Cada ser humano es capaz de inventar su propio futuro y contribuir a iluminar los caminos del mañana.

La democracia genuina es la solución. Actualmente, nos cuentan en las urnas pero después no nos tienen en cuenta, no cuentan los ciudadanos porque todavía se hallan sometidos en democracias carentes de los mecanismos correctores apropiados.

En lugar de guiarse por las instituciones dotadas de la autoridad moral y de la experiencia apropiada, se dejan orientar en sus programas educativos por informes procedentes de instituciones estrictamente económicas.

La UNESCO define a los “educados” como personas “libres y responsables”, personas que actúan en virtud de sus propias reflexiones, personas que saben cuán importante es la filosofía, el desarrollo y desempeño apropiado de estas facultades distintivas de la especie humana.

Sí, la solución consiste en la democracia auténtica a escala personal, local, nacional, regional, internacional. Democracia ética, social, política, económica, cultural…

La expresión suprema de cultura es el comportamiento cotidiano. Necesitamos situar los grandes pilares de la democracia –y en primer lugar, la igual dignidad de todos los seres humanos- en el centro de nuestro comportamiento cotidiano. En el centro de nuestra conducta.

Sí, la democracia genuina es la solución. Hemos recorrido ya un trecho importante del camino desde los primeros borradores de la "Declaración Universal de Democracia". Se ha mejorado sustancialmente el texto gracias a múltiples aportaciones, y en estos momentos estamos ya pensando proceder a una macro consulta para ir perfilando la versión que, finalmente, se remitiría con grandes apoyos en el ciberespacio, a través de una movilización que deben liderar las instituciones universitarias, las comunidades científica, artística, literaria, intelectual, en suma, para la gran inflexión histórica de una cultura de imposición y violencia a una cultura de encuentro, conciliación, conversación y paz.

La gran transición de la fuerza a la palabra.

¡Buen VI Coloquio Internacional!


Federico Mayor
3 de noviembre de 2014







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