Ref. :  000035356
Date :  2012-11-14
Language :  Spanish
Home Page / The whole website
fr / es / de / po / en

Tráfico internacional de drogas: un problema entre el Norte y el Sur en la globalización

Drogas (Tráfico de ---)

Author :  François Polet

El tráfico internacional de drogas, uno de los sectores más dinámicos de la economía globalizada, es en esencia un negocio entre el Sur (oferta) y el Norte (demanda). Sus efectos sociales e institucionales más dramáticos se concentran en el Sur, en los países de producción y tránsito. Muchas de las medidas de la gestión política de la globalización, dominada por los países industrializados, han contribuido objetivamente a la expansión del fenómeno durante las tres últimas décadas.


El comercio internacional de drogas es uno de los sectores más dinámicos de la economía globalizada, ya que genera entre 350 y 500 mil millones de dólares al año, una cantidad que se acerca al dinero que genera el conjunto del resto de actividades ilegales internacionales (la falsificación, el tráfico de armas, de piedras preciosas, de personas y de recursos naturales) y que supone casi el uno por ciento del producto mundial bruto(I). Aunque la magnitud del fenómeno y sus implicaciones funestas en materia de delincuencia y de salud pública son de conocimiento común, raramente se da importancia a la dimensión Norte-Sur en el comercio de drogas ilícitas. Ahora bien, en lo esencial, esta dimensión consiste en un mercado en el que la oferta – es decir la cultura y la transformación de la hoja de la coca (cocaína), de la amapola (heroína) y del cannabis marihuana/hachís) – se encuentra en el Sur y la demanda, principalmente, en el Norte(II).

La orientación Norte-Sur del comercio de drogas se comprueba aún más claramente si nos fijamos en el peso económico de los diferentes mercados: los occidentales no son solamente los que consumen droga en mayor cantidad, sino que también son los que la pagan más cara: un gramo de marihuana en Berlín cuesta cincuenta veces más que en Lagos; un gramo de cocaína en Nueva York es diez veces más caro que en São Paulo. De esta manera, Europa y América del Norte representan el 86% del mercado de la cocaína en términos económicos(III). Así pues, el control de los sectores enfocados a Europa y EE.UU. es el que proporciona los mayores beneficios en relación al tráfico de estupefacientes.


Escalada de beneficios y desestructuración social

La escalada de beneficios(IV) es un aspecto de gran relevancia en el comercio de drogas. En cada etapa de su transformación, pero sobre todo de su transporte, al franquear obstáculos físicos (océanos, montañas, desiertos) y policiales (fronteras, aeropuertos) en dirección a los mercados lucrativos, los márgenes de beneficio son considerables. Para la cocaína y la heroína, el precio de reventa al por menor en las calles de las ciudades occidentales es cien veces superior al precio de la materia prima «en la finca». El aumento del valor añadido se produce sobre todo en las «carreteras» que unen los lugares de producción y de consumo. El control de los territorios y de los obstáculos en los que se intercambian las sustancias ilícitas es, así como el de los lugares de producción y de consumo, el desencadenante de intensas luchas y/o de transacciones entre narcotraficantes, agentes del orden público y administraciones locales.

Tanto en los países productores como en los países de tránsito, la actividad criminal ligada a la economía de la droga tiene efectos sociales y políticos fuertemente desestabilizadores: explosión de violencia ligada a los enfrentamientos entre bandas, cárteles, «familias», policías, fuerzas armadas y milicias paramilitares por el control o la eliminación del tráfico; criminalización de lo político: desde la adquisición de cobertura en el seno del personal político-administrativo a la implicación directa de este último en la gestión del tráfico, pasando por la «banal» corrupción cuotidiana, el comercio de drogas llega a las instituciones de los países implicados, a menudo hasta el nivel más alto; financiación de guerrillas, de milicias, de organizaciones terroristas, de conflictos de carácter étnico, religioso o regionalista. Un ejemplo reciente del efecto desestabilizador del tráfico es el hecho que los grupos islamistas que conquistaron la mitad Norte de Mali a principios del 2012 han obtenido buena parte de sus recursos y, por lo tanto, de su poder de ataque, gracias a la extorsión del tráfico saharaui de la cocaína sudamericana destinada a Europa.

Globalización liberal, guerra contra la droga y consecuencias geopolíticas

Si las responsabilidades de las élites del Sur no pueden ser eludidas, la magnitud y las fórmulas empleadas por la economía internacional de las drogas durante los últimos treinta años son en primer lugar el resultado de límites y asimetrías establecidos en la gestión política de la mundialización. Tres factores han acelerado objetivamente la progresión del tráfico en el Sur.

El primero es la incapacidad de las instituciones internacionales para evitar el empobrecimiento de los Estados en los años 80 y 90 a causa del desplome del precio de las materias primas y del fin del patrocinio financiero vinculado a la guerra fría. Además, las reformas neoliberales preconizadas por estas instituciones han acentuado la exposición de estas sociedades a la economía de la droga. El brutal estrechamiento de los recursos de los Estados ha reducido su control sobre zonas de su territorio y ha impulsado a una parte de la élite a comprometerse en diversos tráficos, mientras que la desvalorización de las culturas tradicionales ha reforzado la atracción económica de las culturas ilícitas sobre los campesinos pobres.

El segundo factor agravante reside en las políticas de liberalización financiera que se llevan a cabo desde los años 80, lo que ha facilitado las operaciones de blanqueo de dinero negro. «Este fenómeno ha servido para reforzar el poder de las organizaciones criminales trasnacionales más vinculadas al comercio de la droga»(V). Las dificultades de los países ricos para poner en orden el entrelazado de las zonas offshore y otros paraísos fiscales están especialmente vinculadas al hecho que los grandes grupos bancarios e industriales «respetables» tienen, ellos mismos, filiales en estos espacios con el objetivo de «optimizar su carga fiscal».

Sin embargo, el principal adyuvante de tráfico internacional de drogas reside paradójicamente en… la manera en que este se combate a escala mundial. El régimen internacional de control de drogas está claramente orientado hacia la prohibición y la criminalización de los productores, traficantes y usuarios de productos ilícitos. Ahora bien, esta óptica no solo se ha demostrado contra-productiva a la hora de reducir la cantidad de producción y el número de consumidores, sino que es precisamente la prohibición la que centuplica el precio de las drogas y constituye una importante acumulación financiera para las redes criminales.

El dispositivo de represión puesto en marcha en este ámbito ha tenido, sin embargo, una influencia claramente menor sobre la reducción de la demanda que sobre la erradicación de la oferta y el bloqueo a la entrada de droga en los países consumidores. Bajo la presión de su gran vecino del Norte, los países de América central y del Sur en particular han hecho suyo el eslogan de «guerra contra las drogas» popularizado por Richard Nixon en 1971; y ha pasado a tener prioridad militarizar su dispositivo de control y hacer de los traficantes sus «enemigos a abatir». Un enfoque que ha encontrado su expresión mejor lograda en el Plan Colombia, un programa patrocinado por los EE.UU. desde el año 2000 y destinado a fortalecer la armada colombiana en su lucha contra el narcotráfico (y la guerrilla de las FARC…), así como a erradicar las plantaciones de coca mediante el esparcimiento aéreo de herbicidas altamente tóxicos. Sin embargo, los flujos de cocaína hacia Estados Unidos no han disminuido, debido a un clásico fenómeno de la geografía económica, el «efecto balón»: el aumento de la eficacia del control en una región dada conlleva una bajada temporal de la oferta global, lo que supone una subida de los precios y, por tanto, un gran incentivo a plantar en otras regiones.

Las miles de víctimas colaterales y la interferencia permanente de los Estados Unidos en nombre de la lucha contra «el narco-terrorismo» han contribuido a la propagación de un sentimiento antiamericano y a la llegada de gobiernos soberanistas en la región. Una señal de la pérdida del liderazgo continental de Washington en este ámbito (como en tantos otros) es el hecho que dos presidentes de derecha aliados de EE.UU. - Otto Pérez Molina (Guatemala) y Juan Manuel Santos (Colombia) - impulsen desde el inicio del año 2012 un movimiento regional de replanteamiento del modelo dogmático de la «guerra contra la droga». Tras haber impuesto el tema de la reforma de la lucha antidroga en la cumbre de la Organización de los Estados Americanos en abril, el presidente Molina fue, en septiembre del mismo año, el primer jefe de Estado en promover delante de la Asamblea general de las Naciones Unidas una regularización del consumo de droga como único modo de solucionar el problema del narcotráfico. En perjuicio de la administración Obama. El enfrentamiento no ha hecho más comenzar.



Bibliografía:

- Armenta A. et al., A breakthrough in the making? Shifts in the Latin American drug policy debate, Transnational Institute, junio 2012.
- Labrousse A. (2004), Géopolitique des drogues, Paris, Puf, 2011.
- Lalam N. (2011), Argent de la drogue : blanchiment et mondialisation financière, Drogues et enjeux internationaux, boletín 2º, noviembre.
- UNODC (2011), Estimating Illicit financial flows resulting from drug trafficking and other transnational organized crimes, informe de búsqueda, octubre.



Notas:

(I) UNODC (2011), Estimating Illicit financial flows resulting from drug trafficking and other transnational organized crimes, informe de búsqueda, octubre.
(II) Esto no se aplica a las drogas sintéticas, producidas mayoritariamente cerca de las zonas de consume.
(III) UNODC (2011), The Transatlantic cocaine market, informe de búsqueda, abril.
(IV) Labrousse A. (2004), Géopolitique des drogues, Paris, Puf, 2011.
(V) Lalam N. (2011), Argent de la drogue : blanchiment et mondialisation financière,
Drogues et enjeux internationaux
, boletín 2º, noviembre.


Countries : 
- Brazil   
- Mexico   

Rate this content
 
 
 
Average of 76 ratings 
Rating 2.51 / 4 MoyenMoyenMoyenMoyen
13
SEARCH
Keywords   go
in 
Translate this page Traduire par Google Translate
Share

Share on Facebook
FACEBOOK
Partager sur Twitter
TWITTER
Share on Google+Google + Share on LinkedInLinkedIn
Partager sur MessengerMessenger Partager sur BloggerBlogger
Other items
where is published this article: